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sábado, 30 de noviembre de 2024

Tú.
Sí, tú.
Inundas de deseo mi pensamiento
renaciendo en el perfume de las horas.
Luz que incesante grita en mis silencios.

Una vez más, tú.
Me desnudas en cada palabra, encendiendo
miradas, piel y brasas.
Dilatando mi aliento en el abismo de lo imaginable.

Siempre tú.
Desangrándome en cada latido
y estremeciendo -incansable- mi desnudez.

Respiras en todos y cada uno de mis sentidos.

Susana Násera©️



viernes, 25 de octubre de 2024

No estaré

No estaré
pero estaré.
Permaneceré cayendo como lluvia
obnubilando tu ser en aguacero,
te mojarás de mí sin entenderlo.
Estaré como polvo de camino...
Estaré como brisa
y a veces como huracán
aventando tus huesos doloridos.
Estaré en las flores
o como aroma etéreo prohibido.
Estaré.
Siempre estaré.
Aunque creas que no estoy,
aunque huyas,
aunque te escondas.
Estaré.
Porque lo que está en el corazón
jamás encuentra otro destino
y aún cuando cierres los ojos
estaré contigo.

Ana Vivero Megias©️





miércoles, 9 de octubre de 2024

Mujeres transparentes

Existen mujeres transparentes que fueron concebidas por los dioses. Son, como el perfil del aire: livianas, ingrávidas, etéreas.
Su delicado tacto se asemeja al beso de los ángeles y la fragilidad de su mirada a la de la porcelana china. Cuando lloran liberan minúsculos cristales que se evaporan al contacto con el aire y su piel deja al descubierto con igual proporción el alma, las arterias, los órganos vitales o el pensamiento.
De noche, cuando duermen, reflejan en las sábanas imágenes oníricas o apasionadas escenas de jóvenes amantes; sus pechos parecen vidrieras por donde asoma los ojos el amor.
Son criaturas de largas piernas, con muslos interminables, cabellos de fuego y delicadas cinturas. Al andar imitan el movimiento de un océano de trigo movido por el viento y en sus brazos siempre habita la vida.
Me gustan las mujeres transparentes, sencillas, sin cubiertas ni máscaras. Siempre tuve debilidad por la delicadeza con que fueron agraciadas.

José Sarria©️